NI BARROTES DE HIERRO

James Blish
 

 

 

1

 

El Flyaway II, que era lo bastante grande como para llevar un centenar de pasajeros a Gordon Arpe le pareca dos veces mayor con slo la tripulacin a bordo... grande y silencioso, con el silencio de su rbita de mil seiscientos kilmetros por encima de la Tierra.

Cundo deben llegar? pregunt por lo menos por cuarta vez el doctor Arpe (ahora capitn). Su segundo oficial, Friedrich Oestricher, mir el cronmetro y luego apart la vista con aire aburrido.

La primera remesa estar a bordo dentro de cinco minutos dijo con aspereza. Presumiblemente ahora ya habrn llegado al VS-1. Slo resta transportarlos aqu mediante el ferry.

Arpe se chup una ua. Aunque siempre fue un tipo alto, delgado y nervioso, el morderse las uas era en l un vicio nuevo.

Sigo pensando que es una locura llevar pasajeros en un vuelo como este dijo.

Oestreicher no contest. Llevar pasajeros no era ninguna novedad para l. Haba sido capitn de un navo de pasajeros en la ruta de Marte durante diez aos y lo manifest: un joven recio y muy musculoso de unos treinta aos, cuyo pelo cortado corto se agrisaba a pesar de ser cinco aos ms joven que Arpe. Era el segundo en el mando del Flyaway II slo porque no tena conocimientos acerca del nuevo motor. O, para decirlo de otra manera, Arpe era capitn slo por ser el nico hombre que lo entenda por haberlo inventado. De esta manera la pldora quedaba dorada para Oestreicher de manera harto evidente.

Bueno, de todas formas, el primer oficial actuara como capitn la mayor parte del tiempo. El propio Arpe. reconoca que le faltaba conocimiento para gobernar una espacionave. Adems, el pensar en los pasajeros casi le causaba terror. Confiaba no tener con ellos el menor contacto posible.

Pero, adems, era una locura transportar a cien profanos la mitad de ellos mujeres y nios, para empeorar las cosas en el vuelo inaugural de un motor interestelar que no haba sido ensayado, basndose slo en la creencia de un tal doctor Gordon Arpe de que el fruto de su cerebro funcionara. Bueno, claro que ese no era el nico motivo. Todo el proyecto Flyaway, del que Arpe haba sido cabeza, crea que funcionara y lo mismo opinaba el Gobierno.

Y luego all estaba la Primera Expedicin a Centauro, presumiblemente an en vuelo despus de doce aos; haban escogido hacer el viaje a la brava, con motor inico, a pesar del espectacular viaje de circunvalacin en solitario que realiz Garrard; el motor de superimpulsin de Haertel que lo hizo posible fue considerado como perjudicial para la cordura de una numerosa tripulacin. El descubrimiento de Arpe constituy una brecha venturosa totalmente inesperada, ofreciendo la oportunidad de enviar a una remesa de especialistas adiestrados en ayuda de la Primera Expedicin colonizadora, llegando slo poco ms de un mes despus de que sus antecesores desembarcaran. Y si uno enva ayuda, por qu no enviar familias tambin... las familias que los de la Primera Expedicin dejaron en la Tierra?

Eso explicaba tambin lo de las dos tripulaciones. Una de ellas la componan los hombres del proyecto. Flyaway, hombres que haban construido varias partes del motor, y que las haban diseado, o que las conocan ntimamente. La otra estaba compuesta por hombres que sirvieron en algn tiempo en ciertos casos dos perodos completados bajo las rdenes de Oestreicher en el Servicio Espacial. Haba, claro, alguna sper imposicin. La energa que impulsaba el campo motor provena de un generador de efectos Nernst: una bola compacto de hidrgeno fundente, mantenida junta en el centro de la cmara de combustin por un fuerte campo magntico, que transformaba el calor en electricidad para ser ajustada sta perpendicularmente en lneas de fuerza magntica. El mismo generador proporcionaba energa a los cohetes inicos del vuelo interplanetario ordinario y as podan ser atendidos por tripulaciones corrientes. Por otra parte, el nuevo intento de Arpe de superar la ecuacin de Lorenz-Fitzgerald entraaba dar a todo el navo una masa negativa, un concepto profundamente extrao incluso para los ms expertos viajeros espaciales. Slo un fsico que conociese a los agujeros Dirac lo bastante bien como para tutearlos podra haber pensado en esa nocin.

Pero funcionara. Arpe estaba seguro. Un cuerpo con masa negativa podra acercarse muchsimo a la velocidad de la luz antes de que le atrapara la contraccin de Fitzgerald y sin la variacin frentica no curva en el tiempo subjetivo que la superimpulsin Haertel no Fitzgeraldiana someta al pasajero. Si el campo poda ser mantenido con xito a pesar de la contraccin, no haba motivo para que no se pudiese sobrepasar la velocidad de la luz; bajo tales condiciones, el navo dejara total.

Y la polaridad masiva no se comporta como la polaridad en campos electromagnticos. Cuando aparece la gravedad, en donde la masa concierne, signos iguales se atraen y desiguales se repelen. La misma carga del campo debera despedir el objeto cargado lejos de la Tierra a una velocidad considerable.

Los modelos sin tripulacin no proporcionaron ninguna desilusin. Se desvanecieron al instante, con el fragor de un trueno. Y puesto que cada tomo del navo se vea afectado por igual, no debera haber sensacin alguna de aceleracin tampoco... lo que es un requisito primordial para todo motor ideal. Pareca bueno...

Pero no para efectuar la primera prueba con un centenar de pasajeros!

Aqu llegan dijo Harold Stauffer, el segundo oficial. Pelo pajizo, mimbreo, era an ms joven que Oestreicher y posea una pequea barbilla combinada con unos rasgos hermosos dando lo que se suele llamar una cara dbil. Era, ya lo saba Arpe, tan dbil como una locomotora Diesel; pese a su fisonoma. Ahora sealaba a una de las pantallas visoras.

Arpe sigui el dedo de su subordinado. Al principio no vio nada ms que el buuelo con su cubo de rueda en el centro que era el Vehculo Satlite nm. 1, a aquella distancia del tamao de una moneda de cincuenta centavos. Luego una llamita plateada cerca del satlite diferenci al primero de los ferrys viniendo hacia ellos.

Ser mejor que bajemos a la esclusa de aire dijo Oestreicher.

Est bien respondi Arpe distrado. Adelante. Yo tengo an que hacer algunas revisiones.

Sera mejor que las delegara en otro dijo Oestreicher. Es tradicional que el capitn reciba a los pasajeros a su llegada a bordo. Ellos as lo esperan. Y ese grupo probablemente estar asustado, considerando lo que tienen que experimentar. Yo de usted, seor, no rompera la rutina.

Me puedo encargar de las revisiones intervino Strauffer, servicial. Si encuentro alguna dificultad en el motor, seor, siempre puedo recabar la ayuda de su capataz en jefe. El puede juzgar si es necesario avisarle a usted o no hace falta.

Estratgicamente derrotado, Arpe sigui a Oestreicher bajando a la esclusa de aire y puerta hermtica del navo.

El primer ferry meti su pulida nariz en el rea receptora; el morro no tard en destornillarse y alzarse hacia arriba. El primer pasajero en salir era una criaturita vacilante de dos aos, tan abrigada como si esperasen que resistiera el fro del espacio, de tal modo que nadie hubiese podido decir si era nio o nia. Se cay, se levant sin hacer caso y se lanz corriendo hacia delante y gritando:

Ba-ba-ba-ba-ba t... ba-ba-ba t ba-ba... entonces chill como transfigurado, mirando a aquella enorme cueva metlica con ojos de asombro.

Judy? grit una voz dentro del ferry. Judy! Judy, espera a tu mamata!

Al cabo de un instante emergi la propietaria de la voz: una chica bajita, rubia, de unos dieciocho aos. La nia para entonces haba ya localizado a un tripulante que sonrea benvolo y corri hacia l llamndole:

Papi, papi, papi, papi, papi, como una ametralladora. La mujer la sigui ruborizada.

El tripulante no se mostr embarazado. Era evidente que con anterioridad le haban llamado pap los nios de tres planetas y cinco satlites, lo que con seguridad quiz no fuera del todo descaminado. Cogi a la nenita y la acarici amable.

Eh. en, Judy! dijo. Que te pillo! Dnde se ha metido Judy? No la veo!

Judy ri y se tap la carita con las manos, juguetona y mirando por entre los dedos.

Algo va mal aqu murmur Arpe, al odo de Oestreicher. Cmo puede un hombre que lleva doce aos viajando hacia Centauro tener una hija de dos aos?

Yo de usted, seor, no hara esa pregunta contest Oestreicher sin mover los labios. Los pasajeros jams forman un todo uniforme. Es mejor acostumbrarse a eso.

El aforismo iba a quedar ampliamente ilustrado. A punto de abandonar el ferry haba una anciana que posiblemente hubo de ser la madre de uno de los tripulantes de la Primera Expedicin a Centauro; segn las normas corrientes, ella no estara en condiciones de soportar un viaje a travs del espacio y seguro que de nada servira a ninguno cuando llegase. La segua una muchachita impresionante, triguea con un corpio ajustadsimo y ceidos leotardos, con figura de esbelta bailarina. Podra estar en alguna edad comprendida entre los 21 aos y los 41; no llevaba ningn anillo de casada y la dura expresin de su rostro, por otra parte adorable, no sugera que fuese la esposa de nadie. Cosa rara, ella tambin pareca familiar. Arpe dio con el codo a Oestreicher sealndola.

Celia Gospardi dijo Oestreicher, con una esquina de su boca. Actriz de Tres-V. Estoy seguro de que la habr visto actuar alguna vez, seor.

Y s que la haba visto; pero nunca la habra reconocido as con su aspecto actual, porque ahora no sonrea. Su presencia all desafiaba cualquier explicacin que l pudiese imaginar.

Actriz de la pequea pantalla o no, hay algo irregular en iodo esto dijo Arpe, en voz baja. Evidentemente ha habido un desliz durante las entrevistas. Quiz deberamos devolver a la Tierra parte de este lote.

Oestreicher se encogi de hombros.

Es su navo, seor dijo. Sin embargo, mi voto queda en contra.

Arpe apenas le oy. Si algunos de aquellos pasajeros tenan tan poco derecho al viaje como pareca... y no habra tiempo para reemplazarlos... Al azar, se dirigi hacia la madre de la nenita.

Perdneme, seora...

La muchacha se volvi sorprendida y con tono placentero dijo:

Oh, capitn!

Ejem, se me acaba de ocurrir que puede haber habido une, ejem, un error. Los pasajeros del Flyaway II deben ser estrictamente slo colonos tcnicos y, ejem, parientes legales de los componentes de la Primera Expedicin a Centauro. Puesto que su Judy no parece tener ms de dos aos y haciendo ya doce aos los pasajeros desde... Los ojos de la muchacha haban tomado ya un tono azul-hielo, la respuesta de ella hizo que Arpe deseara no haber pronunciado nunca aquellas palabras que an sin terminar la frase dejaban entrever algo deshonroso.

Judy dijo la joven, es la nieta del capitn Willoughby, de la Primera Expedicin. Yo soy su hija. Lamento que mi marido no est vivo para calentarle las orejas por su impertinencia, capitn. Alguna pregunta ms?

Arpe abandon el campo de batalla sin entretenerse en recoger a sus heridos. Se vio detenido en su retirada por un muchacho de unos trece aos que llevaba unas gafas asombrosamente gruesas y un mechn de pelo rubio sucio que se extenda en todas direcciones como un penacho.

Seor dijo el chico. Tena entendido que esto sera un navo de distinta clase. Parece un EC-Cuarenta y siete de carga. No es cierto?

En efecto, lo es respondi Arpe. Es decir, el casco es el mismo, pero los motores y su adaptacin son nuevos.

Ajaj exclam el muchacho. Le dio la espalda y sigui husmeando.

El ruido creca a medida que se iba llenando el rea de recepcin. Arpe se senta incmodo al darse cuenta de que Oestreicher le vigilaba con una especie de inconfundible expresin desdeosa, pero no pudo escabullirse; un hombrecillo compacto, vestido de gris, le tena cogido del brazo.

Capitn Arpe, soy Forrest, de la Comisin del Presidente que ha de desembarcar antes de la partida dijo en un suave murmullo, tan rpidamente que apenas separ una slaba de su inmediata anterior. Hemos hecho investigaciones sobre usted y hemos descubierto que se halla en condiciones. Slo queremos que recuerde que su motor es ms importante que ninguna otra cosa a bordo. Lleve a los pasajeros donde quieran ir por todos los medios factibles, pero si no se puede, lo que quiere el Gobierno es que vuelva ese motor. Eso quiere decir que en caso necesario lance al vaco a los pasajeros. Entendido?

Est bien eso le haba estado acuciando desde casi los primeros momentos de su nombramiento, pero de pronto saltaba a ser una propuesta completamente clara, ahora que los viajeros estaban llegando en persona. Lleno de sbita emocin, casi horrorizado, Arpe se despidi del funcionario. Enviando al cuerno la tradicin, regres al puente todo lo de prisa que pudo, dejando que Oestreicher apechugase con la tarea de recibir a los recin llegados. Despus de todo, Oestreicher saba cmo proceder.

Pero an tena por delante el resto de su pesada prueba. El navo no poda zarpar hasta maana, despus de un perodo de doce horas durante el cual los pasajeros se acostumbraran a sus alojamientos y se les respondera a las preguntas suficientes para que se atrevieran a pasear por las zonas prohibidas del navo. Y todava tena que enfrentarse a la tradicional Cena del Capitn: una ceremonia necesaria durante la que los pasajeros solan comer en cada libre, sin gravedad, para liberarse de sus primeras torpezas con las herramientas utilizadas en el espacio y empezaban a conocerse mutuamente, con la ayuda de los oficiales. Era ms que nada un paso inicial y no el definitivo, al igual que ocurre en los mares con la tambin llamada Cena del Capitn.

Stauffer, cmo fueron las revisiones?

Por favor, capitn, llmeme seor Stauffer dijo el segundo oficial, educadamente. Est bien, seor. Ped a su capataz que firmase en el diario de a bordo conmigo, lo que hizo.

Perfecto. Gracias... ejem, seor Stauffer. Adelante.

S, seor.

Se presentaba todo como una larga velada. Quiz Oestreicher accediera voluntariamente a pasar por alto la Cena del Capitn. De todas maneras, Arpe lo dudaba.

 

Claro que no quera. Haca tiempo que lo tena todo dispuesto. Puesto que all no haba saln la comida se celebr en una de las ms pequeas bodegas, cuya carga se sujet temporalmente en los pasillos. Toda la superficie interior de la bodega estaba ocupada por mesas en forma de silla, a la que los invitados se sujetaban mediante ganchos del cinturn; el servicio llegaba desde arriba en mitad del aire.

La mesa de Arpe estaba ocupada por el chavalito de trece aos que conoci antes, una enfermera del navo, dos tcnicos de los especialistas del pasaje destinados a la colonia, un oficial del generador Nernst y Ciela Gospardi, que se sentaba junto a Arpe. Puesto que no tena hijos suyos, no se la coloc en las mesas destinadas a padres y nios, adems, ella era una celebridad.

Arpe se qued abrumado al descubrir que no era la nica persona famosa a bordo. En la tabla contigua estaba Daryon Hammersmith, el hombre que en los noticieros llamaban el conquistador de Titn. Era inconfundible aquel explorador de anchos hombros y bravucn, con voz gruesa; constitua un centro natural de la atencin, especialmente entre las mujeres. Caldeaba, pero eso le haca parecer ms un oficial prusiano de la vieja escuela y tan abrumadoramente masculino y cruel como una pantera de caza.

Durante bastante tiempo, Arpe no tuvo nada que decir. Prefera mejor que aquella vaciedad de su mente durase; quiz los pasajeros llegasen a la conclusin de que era taciturno por naturaleza y... Pero el silencio en la mesa del capitn se hizo manifiesto, en especial por contra posicin al ruido que los nios hacan en todas partes. En la mesa de al lado. Hammersmith comenzaba a narrar historias.

Y qu historias! Arpe saba muy poco de satlites, pero estaba seguro del todo de que no haban tigres de la nieve en Titn, que se comiesen los cimientos de los edificios, ni tampoco nativos de tres ojos a quien les gustase calentar la carne humana helada hasta que sus fluidos cambiasen de Hielo IV a Hielo III. Si los haban, era raro que el libro escrito por Hammersmith acerca de la expedicin de Titn no los hubiese mencionado. Pero el explorador haca que el silencio de Arpe fuese ms de notar; por lo que el capitn se dio cuenta de que tena que decir algo.

Seorita Gospardi... es un honor para nosotros tenerla en este viaje. Supongo que tiene un marido entre la Primera Expedicin.

S, perra suerte exclam ella, mordiendo con sus uniformes dientes blancos un muslo de ave.. Mi quinto.

Oh. Bueno, si al principio no se tiene xito... no es as lo que se dice? Va a soportar un largo viaje para estar con l de nuevo. Me alegro de que ahora est tan segura de su amor.

Segursima respondi ella con suma tranquilidad. Es un largo viaje, de acuerdo. Pero l cometi un gran error cuando pens que sera demasiado largo para mi.

El muchacho de trece aos la miraba con la fijeza de un muchachuelo. Aquella noche se le presentaba prometedora.

Claro, Titn ha sido considerablemente domado desde mi tiempo bramaba jovial Hammersmith. Ya he dicho que la nueva cpula de all es casi confortable, a excepcin del viento. Ese viento... an sueo con l de vez en cuando.

Admiro su valor dijo Arpe a la estrella de la 3-V, comenzando a sentirse algo galante. Quiz tena cualidades de las que nunca sospech y por tanto las dej desvanecerse casi por descuido; pareca hasta ahora comportarse lo bastante bien.

No es valor dijo la mujer, agarrando una rebanada de pan de las tenacillas articuladas que pendientes del techo servan para presentar el servicio. Es desesperacin. Odio el vuelo espacial. Lo s muy bien porque he hecho el circuito de la Luna en turnes artsticas con excesiva frecuencia. Pero voy a hacer que ese piojoso cobarde vuelva aunque sea la ltima obra que haga en este mundo.

En un preciso bocado cercen la tercera parte de la rebanada de pan.

No hubiese pensado en ello si no hubiera perdido mi sexto esposo por culpa de Peggy Walton, ese don Juan; deb estar loca. Pero Johnny no se molest en divorciarse de m antes de partir para ese safari en Centauro. Ese fue mi error. Voy a traerlo a rastras si es preciso.

Dobl el resto del pan y lo parti delicadamente en dos. El muchacho de trece aos parpade y apart la vista.

No, no puedo decir que eche mucho de menos a Titn dijo Hammersmith. en tono meditativo que sin embargo entraaba un profundo significado. Me gustan los planetas desde el cielo, es claro, la mayor parte del tiempo. Mi aficin es la micro astronoma... como incidentalmente hablando, he de decirles que me he labrado una pequea reputacin en ese campo, estrictamente como aficionado. Comprendo que las estrellas deberan ser extraamente claras y brillantes en la zona de Centauro, pero no hay nada como el espacio abierto para un trabajo serio.

A decir verdad prosigui Celia, aunque para gusto de Arpe haba dicho demasiado la verdad ya, estoy mortalmente asustada de este atestado atad suyo. Pero qu diablos, de todas las maneras hemos de morir. En la Tierra, todo el mundo sabe que no puedo estar casada dos aos, no importa cuntas cartas de admiradores reciba. O cuntas declaraciones (honorables o menos honorables). No me hace ningn bien que tres millones de hombres digan que me aman. S lo que piensan en realidad, Cada vez que cargo con uno de ellos, se me desvanece huyendo.

El trozo doblado de pan desapareci tambin sin el menor sonido.

Entonces realmente no va usted a ser miembro de la colonia? pregunt alguien a Hammersmith.

No, por lo menos durante una temporada contest el explorador. Llevo all a mi prometida por lo menos dos series de rostros femeninos se pusieron serias con gesto plenamente visible. Queremos establecer all nuestro hogar, pero espero seguir adelante con un crucero de calibracin. Tengo la teora de que el motor de nuestro capitn puede producir algunas dificultades en la navegacin. Yo estar con mis manas todo el rato; la disposicin de este cacharro me conviene estupendamente.

Arpe no pareca estar seguro de lo que acababa de or. Estaba convencido de la inexistencia de la micro astronoma como disciplina cientfica y tambin estaba segursimo de que cualquier crucero de colivacin (Hammersmith hasta haba utilizado una palabra equivocada) que requiriese el motor de Arpe debera ser dirigido nicamente por Gordon Arpe, a menos que antes pasasen por encima de su cadver.

Ese hombre prosigui Celia Gospardi implacable, que voy a pescar, lo coger aunque tenga que recorrer toda la galaxia. Ya le ensear a no huir de m sin legalizar primero nuestra separacin.

Con el tenedor apual un meollo de lechuga arrancndole de las tenacillas articuladas y metindola en la salsera de salsa rusa que tambin volaba por el aire cerca de las tenacillas.

Dnde se cree que ha ido... A la Legin Extranjera? pregunt sin dirigirse a nadie en particular. El? Es tan intil que no sabra salir de un supermercado si no tena en la mano un mapa. Arpe carraspeaba y boqueaba como un pez. La chica le sonrea clida, en medio de una nube de penetrante perfume contra la que los ventiladores del navo luchaban en vano. Jams se haba sentido menos capitn de un gran navo. En otro segundo estara diciendo tonteras. Ya comenzaba a ruborizarse.

Seor...

Era Oestreicher, inclinndosele para hablarle al odo. Arpe casi se puso a abrazarle agradecido.

Diga, seor Oestreicher.

Estamos preparados para comenzar a deslizamos hacia abajo; El VS-1 ya nos ha pedido que despejemos la zona un poco antes, en vista del creciente trnsito. Si pudiese disculparse, le necesitamos en el puente.

Muy bien. Seores caballeros, por favor, perdnenme; tengo deberes. Espero que sigan con la cena y que lo pasen muy bien.

Ocurre algo malo? dijo Celia Gospardi, mirndole fijamente a los ojos. El corazn de Arpe lati con fuerza, casi con la potencia de una prensa hidrulica.

Nada malo dijo Oestreicher con suavidad desde detrs de l. Siempre hay trabajo que hacer para un oficial. Preparado, capitn?

Arpe con una pataleta se separ de la mesa volando por el aire, esquivando a un camarero que flotaba en aquella direccin por pocos centmetros. Oestreicher le cogi a tiempo de impedirle que se diese de cabeza con un costado de la mampara.

Tenemos dos horas para permitir que los pasajeros acaben de comer y se acuesten inform Oestreicher en la sala de control. Entonces comenzaremos a construir el campo. Seguro que no ser necesaria ninguna precaucin contra la brusca aceleracin?

Arpe se estaba recuperando; ahora que las preguntas eran tcnicas saba el terreno que pisaba.

No, ninguna en absoluto. El campo no significa nada mientras se est construyendo. Tiene que llegar a cierto lmite antes de que haga efecto. Una vez cruce ese punto de la curva, el efecto es total, inmediato. Nadie notar nada.

Bueno. Entonces podemos acostarnos para dormir unas cuantas horas. Sugiero, seor, que el seor Stauffer efecte el primer turno de guardia; yo el segundo; ese le dejar a usted en cubierta cuando el motor funcione, si se puede retrasar tanto. Ya nos hemos colocado en una ligera retrocurva con respecto a VS-1.

Puede retrasarse cuanto queramos. El campo no cruzar el umbral del punto crtico hasta que cerremos esa llave.

Eso tena entendido coment Oestreicher. Muy bien, seor. Entonces coloquemos los turnos ordinarios y pongmonos en camino a la hora fijada. Para entonces nuestro apogeo estar muy lejos de la estacin satlite. Sera mejor observar la rutina normal, hasta el momento en que el viaje en s se convierta en inevitablemente normal.

Eso era prudencia, claro. Arpe slo pudo hacer una cosa, asentir, aunque dudaba muchsimo de que pudiese dormir antes de emprender el experimento. El puente se vaci, excepto Stauffer y un joven miembro del grupo Nernst, y el silencio se apoder del navo.

Por la maana, mientras los pasajeros dorman,

Arpe cerr la llave.

El Flyaway II se desvaneci sin el menor sonido.

 

2

 

Mamita, mamita, mamita, mamita, mamita.

Sueo que le veo. Johnny, te amo, ests bajando por la escala para entrar en la cmara y no puedo seguirle y se ha ido ya y es la hora de mi prximo nmero.

Espacionave vuelo en ella y Bobby puede verme y toda la gente.

Alguna especie de emergencia, pero entonces por qu no suenan las alarmas? He de llamar a Stauffer.

Papi? Papi? Ba-ba-ba te veo? Papi.

Dnde est la botella? Comprendo que no deb dejarme embarcar en aquel juego.

El viento; siempre el viento.

Caer, caer, por qu no puedo dejarme caer? Morir si paro?

Dos puntos, ocho, tres, cuatro. Dos puntos, ocho, tres, cuatro. Sigo pensando dos puntos ocho, tres, cuatro; eso es lo que dice el manmetro: dos punto ocho tres cuatro.

Que alguien pare ese viento. Le digo que habla. Le digo que lo oigo, palabras en el viento.

Johnny, no te veo. Cabalgo en un elefante y l trata de bajar por la escala tras de m y se va a romper.

No suenan las alarmas. Todo bien. Pero no puedo pensar. No puedo, mamata, escala, espacionave, pensar por ba-ba-te veo, viento. Papi, botella, segundos, recto. Qu importa ahora el juego de la botella? Dnde est ese fsico del dos punto ocho tres cuatro, o cmo diablos se llame, Papi, Johnny, Arpe?

Te amo.

Morir si paro?

El viento.

Dos punto.

Mamita.

Alto.

Alto. Alto. Arpe. Arpe. Dnde ests? Todos los dems, alto al pensar, ALTO. Estarnos leyndonos los pensamientos uno a otro. Que cada cual trate de parar antes de que nos volvamos locos. Capitn Arpe, me oye? Venga al puente. Arpe, me oye?

Le oigo. Voy para all. Dios mo.

Mire ah en el manmetro de la tensin del campo.

Dos punto, ocho, tres, cuatro.

S, usted. Concntrese, trate de no prestar atencin a nada ms.

S, seor. 2.834. 2.834. 2.834.

Ustedes, las personas, son criaturas a su cargo, traten de tranquilizarlas, vulvanlas a acostar. Seor Hammersmith!

El viento... Diga?

Despierte. Necesitamos su ayuda. Aqu Oestreicher. Cubierta estelar inmediatamente, por favor. Eh, payo!

Pero... De acuerdo, seor Oestreicher. Voy para all.

 

Mientras la poderosa personalidad del primer oficial se haca cargo del control de la situacin, la furiosa tempestad de emocin y ensueo disminuy... gradualmente hasta convertirse en una especie de hosco trasfondo de un mar de miedo, marcado por las espumas blanquecinas de la histeria, y Arpe se sinti capaz de pensar nuevamente en sus propios pensamientos. No caba la menor duda: todo el mundo a bordo del Flyaway II se haba convertido sbitamente en telpata total.

Pero cul poda ser la causa? El campo no, desde luego. No slo no haba nada en teora capaz de originar el fenmeno, sino que el campo llevaba ya casi una hora de efectividad a esta pasma intensidad, sin producir ningn pandemnium como aquel.

Esa es tambin mi conclusin dijo Oestreicher mientras Arpe entraba an en el puente. Se habr dado cuenta de que ahora podemos mirar al exterior del navo y que los instrumentos exteriores vuelven a funcionar. Ninguno de esos chismes marcaba hace algunos minutos; nos quedamos como ciegos nada ms atravesar el umbral.

Cul es la alternativa, entonces? pregunt Arpe. Hall que serva de ayuda hablar en alta voz; le distraa de la subcorriente de pensamientos ntimos de cada cual. Debe ser una caracterstica del espacio en que estamos, sea cual fuere ste, Algn indicio?

Hay un sol ah afuera dijo Stauffer, y tiene planetas. Dentro de un minuto tendr las cifras correspondientes. Sin embargo, lo que ya puedo adelantarle es que no se trata de Alfa Centauro. Es demasiado apagado.

Sin saber porqu, Arpe no haba esperado que lo fuera. Alfa Centauro se hallaba en el espacio normal y este era todo evidentemente menos normal.. Capt las cifras apenas aparecieron en la superficie del cerebro de Stauffer: Dimetro del primario... mil seiscientos kilmetros (Poda ser correcto ese clculo? S, lo era. Pero resulta increble). Nmero de planetas... seis. Dimetro del planeta externo... unos mil seiscientos kilmetros; distancia del primario... ochenta millones de kilmetros.

Qu clase de endiablado sistema es ste? protest Stauffer. Seis planetas dentro de seis unidades astronmicas y el exterior tan grande como un sol. Eso es imposible dinmicamente!

Cierto que lo era y no obstante, resultaba en algn modo familiar. Gradualmente empez a comprender la verdad; slo hay una clase de sistemas en el que tanto el sol primario como su planeta exterior eran consistentemente 1/80.000 parte de la distancia de la rbita ms externa. Reprimi esta nocin de manera temporal, en parte para ver si era o no posible ocultar de los dems un pensamiento en aquellas circunstancias.

Compruebe las distancias orbitales, seor Stauffer. Deberan haber slo dos cifras entre los datos.

Dos, seor? Para seis planetas?

S. Usted encontrar que dos de los cuerpos ocupan la misma distancia y que los otros cuatro estn a unos ochenta millones de kilmetros.

Santo cielo! exclam Oestreicher. No me diga seor, que nos hemos metido dentro de un tomo!

Eso parece. Dgame, seor Oestreicher, lo obtuvo de mi pensamiento o lo dedujo de lo que yo dije?

Bueno; ahora sabemos algo ms: Es posible reprimir un pensamiento dentro de este medio. He estado reteniendo la idea tomo de carbn justo por debajo del nivel de mi consciencia activa durante varios minutos.

Oestreicher frunci el ceo y pens: Eso es bueno saberlo, incrementa la posibilidad de controlar el pnico... Despacio, como un navo hundindose, el resto del pensamiento se ocult. El primer oficial estaba practicando.

Tena usted razn con respecto a los planetas, seor inform Stauffer. Supongo que eso significa que su movimiento de rotacin ser igual lo mismo que su velocidad de translacin. Y que tampoco habr eclptica.

Necesariamente. Son electrones. Ese sol es el ncleo.

Pero cmo sucedi? pregunt Oestreicher.

Slo puedo deducirlo. El campo nos da una masa negativa. Nunca encontraremos en la naturaleza masa negativa, excepto en el microcosmo. Evidentemente es el nico reino en que puede existir... por tanto, puesto que nosotros tenamos masa negativa, nos vimos colapsados en el microcosmo.

Fantstico gru Oestreicher. Se puede salir, seor?

No lo s. La masa positiva es permisible en el microcosmo, as que si cortamos el campo, puede que nos quedemos en el mismo sitio en que estamos. Tendremos que estudiar el problema. Lo que ms me interesa ahora es la telepata; debe haber alguna razn para que exista.

Medit en aquello. Hasta ahora, nunca haba credo en la telepata; su conocido comportamiento en el macrocosmo haba sido tan contrario a todas las leyes fsicas que era fcil asumir su no existencia. Pero las leyes del macrocosmos no tenan aplicacin aqu abajo; esto perteneca al dominio de la mecnica de los quantum... aunque la telepata no obedeca tampoco a esa escuela. Era posible que los campos de la parapsicologa formasen parte de la maravillosa estructura de este universo, como los campos electromagnticos de este universo en s eran la maravillosa estructura del macrocosmo? De ser as, cualquier efecto teleptico que apareciese en el macrocosmo seran los rastros slo, una filtracin o residuo, flotante y a la deriva, ms all de toda esperanza de control...

Advirti que Oestreicher iba siguiendo su razonamiento con considerable inters.

No estoy acostumbrado a pensar en los electrones como poseedores de ninguna estructura maravillosa dijo.

Bueno, todas las partculas atmicas tienen movimiento rotatorio y para medirlo se tiene que tener alguna clase de punto sobre la partcula que se traslade en el espacio de una posicin a otra... por lo menos por analoga. Yo dira que ahora la analoga se ha establecido; todo cuanto tenemos que hacer es mirar por los ventanales al exterior.

Quiere usted decir, seor, que podemos aterrizar en una de esas cosas? pregunt Stauffer. As lo pienso repuso Arpe, s es que gansemos algo aterrizando. Se lo dejo a usted, seor Oestreicher, para que lo decida.

Y por qu no aterrizar? exclam Oestreicher, aadiendo, para sorpresa de Arpe: La posibilidad de la investigacin cientfica en s no debera ser pasada por alto.

De pronto, el trasfondo de miedo, que Arpe haba logrado ignorar ms y ms, comenz a crecer ominosamente; enormes olas de pnico puro comenzaron a agitarlo.

Uf exclam Oestreicher. No nos tapbamos lo bastante... hemos olvidado que podan captar cada palabra descuidada que dijsemos. Y no les gusta la idea.

No les gustaba. Los pensamientos individuales eran difciles de captar, pero era evidente ese significado principal. Aquellas gentes estaban decididas a ir a Centauro. La buena posibilidad de que se viesen atrapadas a un nivel atmico era bastante pavorosa, pero correr el riesgo de aterrizar sobre un electrn...

Bruscamente Arpe sinti, casi sin palabras que le acompaasen, la cruda fuerza de Hammersmith arrojndose contra la corriente. La mente del explorador no haba estado en evidencia en absoluto desde la primera impresin; con toda claridad haba descubierto por s mismo el truco de enmascarar el pensamiento. Durante un momento un agudo sentido militar de Hammersmith contrarrest produciendo lo que poda considerarse un efecto calmante...

Al filo del puro terror se agit la masa. Fue Celia Gospardi; acababa de despertar y se vea despojada por completo de su corteza de bravuconera. Siguiendo aquel grito insonoro, las olas de pnico se hicieron ms altas, ms rpidas...

Tendremos que hacer algo con respecto a esa mujer dijo tenso Oestreicher. Arpe advirti con inters que estaba enmascarando el pensamiento de lo que hablaba, con una difcil jugarreta tcnica; tambin trat de enmascararlo. Va a amotinar a todo el navo. Usted, seor, habl con ella bastante rato anoche; quiz sera mejor que lo intentase ahora.

Est bien asinti Arpe, de mala gana, dando un paso hacia la puerta. Presumo que estar en sus...

Plaf!

Celia Gospardi estaba en su camarote.

Lo mismo el capitn Arpe.

Ella lanz un gritito agudo al reconocerle.

No se alarme dijo Arpe, con rapidez, aunque estaba tan asustado casi como ella. Escuchen, seor Oestreicher y todos los dems: Tengan cuidado con hacer algn movimiento sbito teniendo en la cabeza un destino definido. Lo ms probable es que lleguen all sin cruzar la distancia entremedia. Es una caracterstica del espacio en que nos hallamos.

Le entiendo, seor. As que la teleportacin est a nivel de un simple salto? Debe ser molesto, de acuerdo.

Es... usted muy amable... al tratar de... tranquilizarme dijo la muchacha con timidez. Arpe advirti que la joven poda enmascarar lo que pensaba. Tendra que ser cuidadoso en lo que dijese porque ella, efectivamente, hara circular cada palabra conocida a travs del navo entero. En cierto modo la cosa era mala. Tan atractiva como la muchacha en su papel de celebridad, era todava an ms hermosa al verla asustada.

Por favor, seorita Gospardi, trate de contenerse dijo. No parece haber ningn peligro inmediato. El navo es slido y sus mecanismos funcionan todos como debieran. Tenemos suministros para todo un ao y energa ilimitada; es posible que con relativa facilidad escapemos de aqu. No hay nada que temer.

No puedo evitarlo dijo ella desesperada. Ni siquiera puedo pensar con serenidad. Mis ideas se mezclan con las de todo el mundo.

Todos padecemos de la misma dificultad contest Arpe. Si se concentra, hallar que puede filtrar los pensamientos de los dems en un noventa por ciento. Y tendr que intentarlo, porque si contina asustada contagiar de su pnico a otra gente... especialmente a los nios. Las criaturas estn indefensas contra las emociones del adulto an sin telepata.

Lo... lo intentar.

Buena chica y con una ligera sonrisa: Despus de todo, si piensa usted tan pobremente de su quinto esposo como dice, agradecer este pequeo retraso en el viaje.

Fue lo ms errneo que poda haber dicho. De inmediato, en el fondo del cerebro de la muchacha, una voz grit con insonora angustia: Pero si le amo!

Las lgrimas corrieron por sus mejillas. Sin saber qu hacer, Arpe se fue.

Camin con cuidado, sin prisa por repetir la sorprendente teleportacin. En el puente principal se vio casi atropellado por un oficial de segunda categora.

Perdneme, seor. Tengo un informe aqu, del cirujano del navo. El doctor Hoy le dice que es urgente y que sera mejor que fuese usted en persona.

Oh, est bien, de qu se trata?

Con los saludos del doctor Hoyle, seor, le sugiere que se revise la tensin de oxgeno. Tiene un caso quirrgico de urgencia... una pasajera... y sugiere que la presin debe de estar cerca de los tres mil metros.

Arpe trat de pensar en aquello, pero no le deca nada el problema y lo que le deca era confuso. Conoca a aquellas espacionaves, siguiendo una tradicin de tiempo instalada en el vuelo atmosfrico, por costumbre se expresaba la tensin de oxgeno en trminos de metros de altitud con respecto a la superficie de la Tierra; pero tres mil metros aunque indudablemente causase alguna molestia, no pareca representar una baja concentracin peligrosa. Ni tampoco pudo ver relacin entre un nivel empobrecido de oxgeno y un caso de urgencia quirrgica. Adems, estaba demasiado nervioso por causas de Celia Gospardi.

La entrevista no haba terminado del modo en que confiaba en que lo hiciese. Pero quiz era mejor haberla dejado apenada que dominada por el pnico. Claro, si transmita su pena a todo el navo mucha gente la recibira, personas que tenan motivos para apenarse tan reales como los de la actriz.

La pena deja inactivo dijo Oestreicher, cuando Arpe volva a entrar en el puente. Incluso en lo peor, no crea tumultos. Anmese seor. Yo no lo hubiese hecho mejor, de eso estoy seguro.

Gracias, seor Oestreicher contest Arpe, ruborizndose. Evidentemente se olvid de enmascarar sus pensamientos; pensar en voz alta era molesto all. Para cubrirse, repiti el confuso mensaje de Hoyle.

Eh? Oestreicher avanz hasta el tablero de control y contempl los manmetros Bourdon con una sola mirada general. Tiene razn. Estamos superando los tres mil cien metros ahora. Una vez lleguemos a los tres mil quinientos os ordenar que todo el mundo se coloque las mscaras. Pens que me senta un poco con la cabeza ligera. Seor Stauffer, ordene un aumento de la presin y ponga en servicio inmediatamente al pelotn de las burbujas.

Est bien respondi Stauffer y sali.

Seor Oestreicher, qu es todo esto?

Tenemos una buena filtracin, seor... oh, ms probablemente, toda una serie de filtraciones. Hemos de descubrirlas y saber a donde va todo este aire. Podamos haber matado ya al paciente de Hoyle.

Arpe gru. Sorprendentemente, Oestreicher sonri.

En todo hay filtraciones dijo en tono conversacional. Esa es la primera ley del espacio. En la ruta de Marte, cuando sentamos antipata por un capitn, solamos desearle un viaje interesante. Este es interesante.

Es usted un psiclogo, seor Oestreicher dijo Arpe, y logr sonrer. Muy bien; cul es el programa ahora? Me siento algo pesado.

Vamos a efectuar una aproximacin a cohete hasta el electrn ms prximo, seor, y nos veremos en movimiento. No hay razn por la que sigamos suspendidos as. Evidentemente la Tercera Ley del Movimiento no queda anulada aqu abajo.

Lo que es un respiro dijo Stauffer con tristeza desde la puerta. El pelotn de las burbujas est en movimiento, seor Oestreicher, pero costar un ratito. Capitn, qu vamos a ver? Ondas Gamma? El espacio en s no parece estar oscuro en esta zona.

Las ondas Gamma son demasiado largas contest Arpe. Probablemente sern ondas Broglie. El firmamento iluminado es probablemente una demostracin de la paradoja de Obler: es como nuestro espacio se mostrara si las estrellas estuviesen esparcidas a distancias iguales por todas partes.

Eso me hace pensar que hemos de estar dentro de un gran cuerpo de materia. Y el ms prximo era el VS-1.

Ajaj exclam Stauffer, Y qu nos ocurrir cuando un rayo csmico primario venga cargando por aqu y rompa nuestro tomo? Arpe sonri.

Ya conoce la respuesta. Ha detectado algn movimiento en este electrn al que nos acercamos?

No mucho... slo un normal movimiento planetario. Casi unos veintids minutos por segundo... cosa esperable en relacin a la rbita.

Lo que no sera de esperar en absoluto a menos que vivamos en una escala de tiempo terriblemente acelerada. Segn nuestra escala de tiempo nativa no hemos estado aqu ni una billonsima de segundo. Podramos pasarnos el resto de nuestras vidas sin ver un neutrn libre o un primario csmico.

Eso es un alivio contest Stauffer; pero pareca algo dudoso.

Guardaba silencio mientras el pequeo mundo creca gradualmente por las ventanillas. No se perciba ningn detalle superficial y el albedo era alto. Cuando se acercaron ms, las razones de ambos efectos se hicieron evidentes, porque cada momento que pasaba los contornos del cuerpo se hacan ms turbios. Pareca estar aposentado en una especie de espesa bruma.

Ya estamos lo bastante cerca orden Oestreicher. No podemos hacer aterrizar al Flayway de todas maneras; tendremos que enviar a un par de personas en un cohete individual. Sugiere usted algo, seor?

Yo ir dijo Arpe inmediatamente. No me perdera por nada del mundo una oportunidad como esta.

No se lo censuro, seor contest Oestreicher. Pero ese cuerpo no parece tener ninguna corteza slida. Qu pasara si se hunde hasta el centro?

No es probable repuso Arpe. Tengo un pequeo incremento de masas negativas y lo conservar captando el campo del navo con una antena. El electrn es luz, pero su masa resulta positiva; en otras palabras, me repeler ligeramente. No me hundir mucho.

Bueno, entonces, quin le acompaar? pregunt Oestreicher, enmascarando cada palabra con el mximo cuidado. Con un observador adiestrado bastara, pero necesitar a alguien para manejar el ncora. Me asombra no haber tenido noticias ya de Hammersmith... se ha fijado lo hermticamente que se ha encerrado en cuanto apareci este asunto a la luz?

S que lo hizo repuso Arpe confuso. Hace una hora que no percibo nada de l. Bueno, eso es cosa suya; quiz ya haya tenido bastante con Titn.

Qu hay de la seorita Gospardi? sugiri Stauffer. Su compaa parece tranquilizarla, capitn, y eso le dara algo nuevo en qu pensar.

Tambin, por otra parte, sacara del navo un centro de pnico incipiente con bastante tiempo como para dejar que las otras personas se calmasen.

Muy bueno lo que usted dice dijo Arpe. Seor Stauffer, ordene que preparen la chalupa cohete.

 

3

 

El pequeo inundo tena superficie slida, despus de todo, aunque se curvaba tan gradualmente en la reluciente bruma de su atmsfera que resultaba muy difcil ver. Arpe y la muchacha parecan estar caminando metidos hasta la cintura en alguna especie de sustancia atorbellinada y opalescente que portaba en suspensin un polvo metlico coloide como diminutos lentejuelas. Las dbiles repulsiones contra sus trajes espaciales no se notaban como tales; en su lugar pareca que caminaban en un campo gravitacional de una dcima parte del valor correspondiente al de la Tierra.

Hay un silencio terrible dijo Celia.

Advirti Arpe que los aparatos de radio de sus trajes no funcionaban. Por fortuna, las propiedades trasmisoras del pensamiento del medio en su torno permanecan inmutables.

No estoy seguro de que esta materia sea capaz de transmitir ningn sonido respondi. De todas maneras no es un gas de los que conocemos.

Es simplemente una manifestacin de lo indefinido. Nadie ha sabido con exactitud la verdadera naturaleza del electrn; sus lmites se pierden con los de la nada en particular.

Bueno, esto es misterioso. Cunto tiempo tendremos que estar aqu?

No mucho. Slo quiero hacerme alguna idea de su composicin.

Se inclin. Vio que la superficie estaba cubierta con detalles minsculos, aunque de nuevo se sinti incapaz de comprender su naturaleza. De trecho en trecho vea sinuosas escamillas de alguna sustancia brillantemente pulida, parecida al mercurio, y si, formando una masa irregular, mostrando definidos meniscos. Cuando meti el dedo en ella, la masa se dent bruscamente, pero sin romperse ni mojar su guante. Su tensin superficial deba ser enorme; se pregunt si estaba hecha por completo de idnticas partculas subfundamentales.

El globo entero pareca estar climatizado, vio que el aire tambin estaba lleno de venas brillantes, dndole un aspecto instintivamente amarmolado. Las venas no ofrecan obstculo alguno a su caminar; en cierto modo, no pareca haber ninguna de ellas en su inmediata vecindad, aunque las haba en abundancia precisamente delante de ellos. Mientras los dos se movan, su progreso pareca ir acompaado por unas corrientes pequeas vagas y adicionales, que comportaban una cierta cantidad de emocin, sin causa visible de origen, demasiado furtivas para ser identificadas.

Qu es ese material plateado? pregunt temerosamente Celia.

Celia, no tengo ni la menor idea. Qu clase de partcula podra ser submicroscpica con respecto a un electrn? Llevara un siglo de investigaciones en este mismo lugar para elaborar siquiera una hiptesis sensata. Todo esto es extrao y nuevo, profundamente ms all de cualquier experiencia que el hombre haya tenido jams. Dudo que existan palabras para describirlo de manera adecuada.

El suelo, tambin pareca variar de colorido. A la dbil luz era difcil decir cules eran sus colores. Las variaciones aparecan como sombras de gris con una pizca azulada o verdusca de trecho en trecho.

Las ondas emocionales se hicieron un poco ms fuertes y de pronto Arpe reconoci la dominante.

Era dolor.

Con un presentimiento, se volvi bruscamente y mir tras l. Un juego gemelo de anchas huellas de pisadas negras, tan slidas y agudamente definidas como si las hubiesen pintado, estaban marcadas en los retazos de colores.

No me gusta el aspecto de eso dijo. Nuestro navo es casi una masa planetaria en este sistema y somos demasiado grandes para este planeta. Cmo podemos saber lo que todos estos estupendos detalles significan? Los estamos destruyendo a cada paso, sin importarnos. Bosques, ciudades, las clulas de algn organismo, algo indescriptible... es preciso que volvamos ahora mismo.

Crame, de buena gana asinti la muchacha.

Las pisadas ms antiguas, aquellas que marcaron al salir de la chalupa, empezaban a platearse en sus bordes, como si empezasen a congelarse, o creciendo alguna especie de moho capaz de atacar a las sombras. O era que se filtraba la misma sustancia con la que estaban formadas las porciones serpenteantes de plata? Las conjeturas se multiplicaban sin fin y tambin sin hallar respuesta aqu. Arpe no quera pensar en la mancha grande y ovalada de la propia chalupa cohete que estara dejando en aquel extrao suelo que permanecera marcado mucho tiempo despus de haberse marchado. Slo esperaba que el dao pudiese repararse por s mismo; haba algo en aquel lugar muy peculiar... algo orgnico.

Hizo que la chalupa cohete se elevase rpidamente y la sac de la atmsfera opalescente con un mnimo de ceremonial, arrojndose hacia delante en busca de gua para captar el multiforme murmullo de los cerebros a bordo del Flyaway II. Slo cuando advirti que registraba el firmamento visualmente en busca del navo se dio cuenta de que no estaba consiguiendo nada.

Celia? Puede orme bien, telepticamente?

Tan claro como si hablase, o ms. As me siento mucho mejor, capitn.

Entonces, qu hay de malo con el navo? No capto ni el sonido de un alma. Ella frunci el ceo.

Oh, ni yo tampoco. Dnde...? Arpe seal hacia delante.

All est, donde lo dejamos. Les podamos or perfectamente bien a esta distancia cuando venamos. Por qu no nos es posible ahora?

Aument la velocidad de la chalupa cohete, olvidando toda precaucin. Su llegada a la escotilla de aire del Flyaway II fue ruidosa y perdi varios minutos manejando la chalupa hasta instalalar en su sitio preciso y cerrar hermticamente la compuerta. Entraron produciendo un chirrido poco acadmico.

No haba nadie a bordo del Flyaway II. Nadie excepto ellos dos.

El teleptico silencio no dej la menor duda en los cerebros de Arpe y de Celia, pero registraron por entero el enorme navo para asegurarse.

Estaba desierto.

Capitn! llor Celia. Le volva el pnico con plena fuerza. Qu ha pasado? Dnde se han podido ir? No hay ningn sitio...

S que no lo hay. Pero ignoro todo lo dems. Tranquilcese un momento. Celia, y djeme pensar se sent en un montante y mir ciego al casco durante un rato. Respirando el aire enrarecido era ya un trabajo de por s; deseando no haberse quitado sus trajes.

Por ltimo, se levant y volvi al puente, con la chica cogida desesperadamente de su brazo.

Todo se hallaba en orden. Era como si el navo entero hubiese sido abandonado simultneamente y en el acto. La pipa de Oestreicher estaba confortablemente colgada de su gancho junto a la carta de vuelo; aunque careca de todo rastro de mezcla auto-oxigenada los oficiales jvenes de Oestreicher bautizaron a la pipa con el nombre pintoresco de Barrilete de Plvora, y su cazoleta estaba an caliente.

No puede haber ocurrido ms all de hace media hora susurr. Como si hubiesen todos saltado a la vez... obedeciendo al mismo impulso que me coloc dentro de su camarote. Pero dnde fueron?

De pronto comprendi la verdad.

Slo haba una respuesta.

Naturalmente se haban ido a la nada.

Qu es eso? gimote Celia. Veo lo que usted est pensando, pero no tiene sentido?

Tiene un sentido perfecto... en este Universo contest ceudo. Celia, vamos a tener que trabajar de prisa, antes de que Oestreicher d algn palo a ciegas y los resultados sean irrevocables. Por fortuna todo funciona como si la tripulacin an estuviese aqu atendiendo los mecanismos... lo que de hecho puede que sea verdad... as que quiz nosotros dos seamos suficientes para realizar lo que tenemos que hacer. Pero usted tendr que seguir las instrucciones de prisa, sin equivocaciones, y sin detenerse en un instante para hacer preguntas.

Qu piensa que hagamos?

Cortar el campo. No, no proteste, carece usted de la menor idea para saber lo que eso significa, as que le faltan tambin motivos para protestar. Sintese ante aquel tablero de ah abajo y vigile mi cerebro a cada instante. En el momento en que piense lo que tiene usted que hacer despus, hgalo. Comprendido?

No, pero...

Ya ha comprendido lo bastante. De acuerdo, en marcha.

Rpidamente comenz a bajar la corriente Nerst que iba a los generadores de campo, dando instrucciones mentales a Celia en el trabajo delicado de mantener la esfera de efusin fija en contra de la tensin disminuida.

Al cabo de un minuto tuvo rebajado el campo precisamente una pizca por encima del nivel crtico; los servos funcionaban sin irregularidad y as, sin mucha sorpresa por su parte, hacan tambin los dems aspectos de la tarea que se supona ser manipulada por el hombre de siempre.

Est bien, ahora voy a cortarlo por entero. Habr un gran retroceso en su tablero. Procure que el manmetro principal delante de usted a la derecha, en la parte superior del tablero, quede bajo su control. El mando negro sealado Manmetro principal es el que gobierna la esfera. Cuando yo vea este interruptor, la aguja de su manmetro alcanzar una marcacin por encima de la lnea roja. En el mismo instante, gira hacia la izquierda el mando hasta exactamente la misma cifra de su calibre. Si usted se pasa y baja demasiado, el campo Nernst morir y nos quedaremos sin energa. Si usted no la baja lo suficiente, el campo Nernst estallar. Tiene que acertar al milmetro. Comprendido?

Eso creo.

Bueno dijo l. Esperaba que todo transcurriese bien. Normalmente la maniobra se gobernaba automticamente, excepto para expender energa uniformemente en el campo moribundo. Y no se atrevieron en aquel momento a operar de manera automtica. Era peligroso. Arpe lo nico que logr hacer fue rogar que la primera tentativa de Celia fuese rpida y segura. All vamos. Cinco segundos, cuatro, tres, dos, uno, corte.

Celia gir el mando.

Por un instante no pas nada. Luego...

Pandemnium.

El jefe de la escuadrilla de Nerst informa! Qu est usted haciendo? No se han dado rdenes...!

Capitn! Seorita Gospardi! De donde salieron?

Era Oestreicher. Estaba de pie junto al brazo derecho de Arpe.

Estrellas! Estrellas! gritaba simultneamente Stauffer. En, mirad! Estrellas! Hemos regresado!

Hubo un ruido confuso de mucha gente gritando en el interior del Flyaway II. Pero en el cerebro de Arpe se produjo un bendito silencio; la roja espuma de crudos pensamientos de centenares de personas acababa de desaparecer. Su mente volva a ser suya, nicamente suya.

Muy bien por usted, Celia dijo. Fue una especie de plegaria. Lo hicimos a tiempo.

Cmo lo logr, seor? le preguntaba Oestreicher. No podemos ni imaginrnoslo. Estbamos viendo su exploracin desde el electrn desde aqu y de pronto todo el planeta se desvaneci. Lo mismo que el sistema. Nos encontramos flotando enteramente en otro tomo. Creamos que lo habamos perdido para siempre.

Arpe sonri con debilidad.

Saban ustedes que se dejaron atrs el navo en cuanto dieron ese salto?

Pero... eso es imposible, seor. La nave estuvo aqu mismo todo el tiempo.

S, es cierto. Ejerca su privilegio de estar en dos lugares a la vez. Como cuerpo de masa negativa, tena alguna de las propiedades de los agujeros Dirac; como tales, necesitamos tener su eco en alguna parte ms del Universo junto a un electrn como una hondonada y un autofaro, como el pozo y una fuente de los clculos clsicos. Se vieron ustedes atascados en alguna masa intercelular del segundo tomo?

S ...afirm Stauffer. No podamos movernos ni salir tampoco.

Por eso es por lo que mat el campo explic Arpe. Me era imposible imaginar lo que haran ustedes en tales circunstancias, pero estaba completamente seguro de que el navo reasumira su masa normal en cuanto se cortase el campo. Una masa de este tamao, claro, no puede existir en el microcosmo, as que la nave tendra que regresar de manera instantnea. Y en el macrocosmo no es posible que un cuerpo est en dos lugares al mismo tiempo. As que, caballeros, aqu estamos... reunidos.

Muy bien, seor dijo Stauffer; pero la voz del segundo oficial pareca un poco deficiente con respecto a la admiracin que debe sentirse por un hroe. Pero dnde es aqu?

Eh? Perdneme, seor Stauffer, pero es verdad que no lo sabe?

No seor contest Stauffer. Todo lo que puedo decirle es que nos encontramos en algn lugar cerca de casa y en algn lugar cerca de las estrellas de Centauro. Seguramente estaremos perdidos, seor.

Su mirada se pos en los manmetros Bourdon.

Tambin aadi con rapidez, seguimos perdiendo aire.

 

4

 

La alarma general slo haba afectado a la tripulacin, que nicamente poda darse cuenta de lo raras veces que sonaba en un navo. En cuanto a lo referente a la cuadrilla de las burbujas, los pasajeros que conocan su significado mantuvieron piadosamente sus bocas cerradas quiz Hammersmith les haba pedido que guardaran silencio y el resto, tranquilizado al volver a ver las estrellas, parecan divertirse viendo cmo aquellos hombres tan serios y hechos y derechos iban por los pasillos lanzando al aire burbujas o pompas de jabn. Al cabo de un rato la cuadrilla de las burbujas se fue; su trabajo estaba ahora inspeccionando los cascos interiores de la nave.

Arpe se senta abrumado e inquieto.

Miren exclam de sbito. Esa emergencia quirrgica de Hoy le... me haba olvidado de ella pero parece tener alguna relacin con esta situacin del aire del navo. Veamos...

Ya viene hacia aqu, seor respondi Oestreicher. Le llam por el timbre tan pronto como ah, aqu est ahora!

Hoyle era un hombre regordete de cara redonda, con una boca llena de pliegues y una expresin de eterno reproche. Su blanco uniforme naval era algo absurdo en l. Haba ganado cuatro medallas. Haber por sus descubrimiento en el campo de la medicina espacial.

Fue una rotura de la vescula biliar dijo antes que nada. Una mortal casualidad el que nos hallemos perdiendo oxgeno. Estaba operando cuando tuve que llamar al capitn, por eso no pude ser ms explcito.

Aja exclam Oestreicher. Su paciente es entonces de raza negra.

Una mujer de color... una muchacha de dieciocho aos e incidentalmente una de las hembras ms hermosas que vi en muchos, muchsimos aos.

...Qu tiene que ver el color de su piel? pregunt Arpe, notando algo petulante la instantnea comprensin de la situacin por parte de Oestreicher.

Mucho respondi Hoyle. Como muchsima parte de las personas de origen africano, padece de patogenia... una enfermedad o condicin hereditaria en la que algunas clulas sanguneas del grupo sanguneo del grupo hemattico toman una forma caractersticamente patgena. En frica esto era para poder sobrevivir, puesto que las personas patognicas no son tan susceptibles a la malaria como la gente con eritrocitos normales. Pero esa condicin les hace menos capaces de respirar aire empobrecido de oxgeno..., eso se descubri all por el ao 1940, durante la poca de los vuelos en aeroplanos a gran altura y sin cabinas presurizadas. No es nada grave y que no se pueda remediar manteniendo la suficiente cantidad de oxgeno en el aire respirable, pero...

Cmo se encuentra la paciente?

Moribunda respondi con llaneza Hoyle. Cmo iba a estar? La tengo dentro de una campana de oxgeno, pero no me ser posible mantenerla as siempre. Necesito que en mi sala de convalecencia haya una presin normal... o en caso contrario, devolverla a la Tierra a toda prisa...

Salud desmaadamente y se fue. Arpe mir desvalido a Stauffer, que estaba tomando datos espectrogrficos lo ms rpido que poda impresionar las placas, rapidez que quedaba lejos de ser satisfactoria para Arpe, aun sin tener en cuenta el cerebro electrnico encargado de efectuar los clculos. El primer intento de orientacin pelculas esfricas Schmidt del firmamento aparente, con la esperanza de identificar cuanto menos una constelacin por muy distorsionada que apareciese no haba dado resultado. Ni el calculador electrnico ni ninguno de los oficiales haba sido capaz de hallar la menor relacionalidad significativa.

Nos servira de algn bien que encontrsemos al Sol? pregunt Oestreicher. Si efecturamos otro salto, no nos tendramos que enfrentar a la misma situacin?

Aqu est Doradus S anunci Stauffer. De todas formas, algo es algo para empezar. Aunque seguro que esta posicin es tan informal que no puedo reconocerla.

Confiemos en que se encuentre la causa de esa filtracin record Arpe al primer oficial. Pero si no lo conseguimos, creo que puedo calcular un salto rpido... dentro de nuevo, fuera otra vez. Sin embargo, confo no tener que hacerlo. Podra entraar vernos disparados al interior de un tomo pesado... lo bastante pesado como para que sea inestable.

 

Buscan el Sol? una voz tenante, desagradablemente familiar irrumpi en la estancia. Era Hammersmith, claro. Pisndole los talones iba el doctor Hoyle, con expresin ms desaprobadora que nunca.

Mire, seor Hammersmith dijo Arpe. Estamos en un caso de emergencia. Usted nada tiene que hacer en el puente.

Pues ustedes no parecen ir muy adelante con su trabajo observ Hammersmith, dirigiendo una penetrante mirada a Stauffer. Y est tambin en juego mi vida como la de todos los dems. Ya es hora de que les eche una mano.

Nos las arreglamos bien contest Oestreicher, el rostro congestionado. Su postura en el juego no es mayor que la del resto del pasaje...

Ah, eso no es cierto del todo intervino el doctor Hoyle, casi a su pesar. La emergencia, mdicamente hablando, afecta a la mitad del seor Hammersmith...

No diga tonteras repuso Arpe con brusquedad. Si la urgencia presente afecta ms an que a todos nosotros, es su paciente quien ms perjudicada queda.

S, cierto dijo el doctor Hoyle, extendiendo los brazos. Pero es que ella es la prometida del seor Hammersmith.

Al cabo de un momento Arpe not que estaba furioso no con Hammersmith, sino consigo mismo por haberle dejado estupefacto aquel anuncio. No haba nada ms improbable all que un noviazgo y jams se le haba pasado por la cabeza tal posibilidad. Con toda evidencia su subconsciente conservaba prejuicios que logr extirpar de su cerebro consciente haca treinta y cinco aos.

Por qu lo ha mantenido en secreto? pregunt despacio.

Para proteccin de Helen contest Hammersmith, con considerable amargura. Puede que en Centauro tengamos la posibilidad de lograr un cierto grado de intimidad y aceptacin. Pero si la hubiese conservado junto a m en la nave, todo el mundo la habra mirado y murmurara a sus espaldas. Por eso prefiri ella quedarse un poco al pairo, a retaguardia, en el anonimato.

Entr un suboficial vistiendo traje espacial excepto el casco y salud con torpeza. Luego de alzar el brazo articulado del traje lo dej en alto, con su brazo descansando en el interior. Pareca un mueco que una nia hubiera logrado embutir dentro del cuerpo hueco de otra mayor.

La cuadrilla de las burbujas se presenta para darle el parte, seor dijo. No hemos logrado encontrar ninguna grieta por la que se produzcan las filtraciones, seor.

Han perdido el juicio exclam con viveza Oestreicher. La presin sigue bajando. En alguna parte hay un agujero tan grande como para poder pasar por l la cabeza de un adulto. De eso no cabe la menor duda.

No seor contest el suboficial con tono de cansancio. No hay tal agujero. Todo el navo deja pasar el aire. Nuestra atmsfera se filtra a travs mismo del metal. La proporcin de prdidas es perfectamente uniforme, no importa donde uno la mida, seor.

Osmosis! exclam Arpe.

Qu quiere usted decir, seor? pregunt Oestreicher.

No estoy seguro, seor Oestreicher. Pero hace rato que me pregunto como creo que ha hecho todo el mundo cmo todo este asunto afectara a la estructura de la nave. Evidentemente, ha debilitado los lazos moleculares de cuanto hay a bordo... y ahora tenemos que el buen titanio estructural se comporta al igual que una membrana semipermeable! Apostara a que es especfico este fenmeno para el oxgeno; adems, una cada en la presin del 20 por ciento es le que est sucediendo aqu.

Qu efecto producir en la gente? inquiri Oestreicher.

Eso pertenece al campo del conocimiento del doctor Hoyle fue la respuesta de Arpe. Pero dudo que afecte a la materia viva. Eso se encuentras en un estado opuesto de entropa. Pero cuando volvamos deseo que midan el navo. Apuesto que ha crecido varios metros tanto en su longitud como en su anchura con respecto al tamao que tena cuando fue construido.

Si volvemos corrigi Oestreicher, ceudo.

Matar eso a su sistema motor, seor? pregunt con tristeza Stauffer.

Har mucho ms caro el vuelo interestelar admiti Arpe. Me parece que despus de cada viaje tendremos que desguazar la nave empleada. Me refiero tras cada viaje completo de ida y vuelta.

Bueno, ya desguazamos al Flyaway I despus de un viaje de ida contest reflexivo Oestreicher. Eso es progreso, en una fase muy especial.

Miren, toda esta chchara no nos lleva a ninguna parte intervino Hammersmith. Se fan de m o no? Si dicen que no, preferira estar junto a Helen antes de seguir escuchndoles.

Qu se propone hacer usted que nosotros no hayamos hecho ya? pregunt Arpe, advirtiendo que le era imposible no mostrar al explorador su desdeosa frialdad.

Ensearles su oficio respondi Hammersmith. Presumo que han establecido nuestra distancia de Doradus S, para empezar. Una vez tenga ese dato, utilizar esa estrella como baliza para colimar mis siguientes mediciones. Luego deseo emplear un amplificador de imgenes, con un micro voltmetro de lectura directa insertado en el circuito; supongo que tienen un instrumento de esas caractersticas entre el equipo normal.

Stauffer se lo seal en silencio.

Bien dijo Hammersmith, se sent y comenz a escudriar las estrellas con el amplificador. El dial le seal la cantidad de luz emitida por cada astro en la forma de minsculas pulsaciones electrnicas. Hammersmith las contempl con furiosa intensidad. Por ltimo, se quit el cronmetro de pulsera y comenz a medir las oscilaciones de la aguja.

Ojo de buey exclam de pronto.

El Sol? pregunt Arpe, incapaz de nuevo de apartar el acento de incredulidad de sus palabras.

No. Es Hrcules DQ, una vieja nova. Micro variable. Cada sesenta y cuatro segundos vara cuatro centsimas de magnitud. Ahora tenemos dos estrellas para trazar nuestros parmetros; creen que el calculador electrnico podra darnos la posicin del Sol basndose en esos datos? De todas maneras, intentmoslo.

Stauffer lo intent. El calculador pareca haber decidido mostrarse torpe aquel da. Sin embargo, estrech las zonas de bsqueda a un pequeo sector del firmamento, que aproximadamente contena una sesenta estrellas.

Hace el Sol algo por el estilo? pregunt Oestreicher. Yo saba que es una estrella variable segn las radiofrecuencias, pero qu hay acerca de la luz visible?

Si pudisemos montar una antena de radiofrecuencia lo bastante grande, tendramos al Sol en seguida dijo Hammersmith con tono preocupado. Pero con la luz la cosa se complica... Ejem. Si eso es el Sol, debemos estar ms lejos an de lo que me pens. Doctor Hoyle. quiere coger mi reloj y tomarme el pulso?

El pulso? pregunt asombrado Hoyle. Se siente enfermo? El aire es...

Me encuentro estupendamente, he respirado ms enrarecido que ste y sobreviv repuso Hammersmith con irritacin. Tmeme el pulso para empezar, luego tmeselo a cuantos estn aqu y deme la medida. Utilizara a todo el personal del navo si tuvisemos tiempo, pero no lo tenemos. Si ninguno de estos expertos sabe lo que voy a hacer, que tenga la seguridad que no perder preciosos minutos con explicaciones. Maldicin, hay muchas vidas en juego, recuerdan?

Con los labios apretados Arpe asinti en silenci a Hoyle; no se atreva a hablar. El mdico se encogi de hombros y comenz a coleccionar latidos del corazn, empezando por el corpulento explorador. Al cabo de un ratito tena la cifra media que entreg a Hammersmith escrita en un pedazo de papel arrancado de su talonario de recetas.

Bien exclam Hammersmith. Seor Stauffer, haga el favor de suministrarle a nuestro Bessie estos datos. Permita una tolerancia en variaciones del dos por ciento y extraiga la cifra con un incremento de cien y un decremento de seis; luego dgame el porcentaje hallado. Puede hacerlo?

Es cosa sencilla Stauffer program la cinta. El calculador electrnico emiti la respuesta casi antes de que el segundo oficial hubiese terminado de mecanografiar los datos; Stauffer entreg a Hammersmith la tira de papel.

Arpe miraba con reluctante fascinacin. No tena la menor idea de lo que haca Hammersmith, pero empezaba a creer que despus de todo exista una ciencia llamada micro astronoma.

El silencio era denso mientras Hammersmith escrutaba estrella tras estrella. Por ltimo suspir y dijo:

Ah lo tienen. De ahora en adelante no tendr ms remedio que realizar tareas de novena magnitud. Ese es el Sol. Incidentalmente les dir que estamos un poco ms cerca de Alfa Centauro que de la Tierra. Aunque Dios sabe que an hay mucha distancia de aqu a uno cualquiera de los dos sitios.

Cmo puede estar tan seguro? pregunt Arpe.

No estoy seguro del todo, pero s cuanto se puede estar seguro desde esta distancia. Elija el lugar donde quiere ir, efecte el salto, y se lo explicar despus. No podemos arriesgarnos a matar ms tiempo con sermones y conferencias.

No contest Arpe. No har tal cosa. No voy a echar por la borda lo que probablemente ser nuestra ltima probabilidad... el navo no es fcil que soporte ms de un salto... en la base de unos clculos cuya racionalidad no veo por ninguna parte.

Y qu otra alternativa hay? pregunt Hammersmith. con ligero desdn. Sentarse aqu y morir de anoxia y continuar aferrado a esa maldita tozudez?

El capitn de esta nave soy yo dijo Arpe, con el rostro enrojecido. No nos moveremos hasta que tengamos una explicacin satisfactoria de sus pretensiones. Me comprende? Esa es mi orden y punto final.

Durante unos instantes los dos hombres se fulminaron mutuamente con la mirada, inmviles y hierticos como dolos, cada uno de ellos dios absoluto de su minsculo universo.

Los prpados de Hammersmith se bajaron. Casi en seguida pareci demasiado cansado como para interesarse de cuanto le rodeaba.

Est malgastando el tiempo dijo por ltimo. Seguramente sera ms rpido comprobar el aspecto luminoso.

Perdneme, capitn intervino Stauffer, excitado. Acabo de hacerlo. Y creo que esa estrella es el Sol. Est a una distancia de unos ochocientos aos luz...

Ochocientos aos luz!

S, seor, por lo menos. La mitad de las lneas espectrales faltan, pero las que quedan bastan para definir la caracterstica de la estrella mostrando su asombrosa semejanza con nuestro Sol. No estoy seguro acerca de la estrella que el seor Hammersmith identifica como Centauro A, pero por lo menos es su doble espectroscopio y se halla a unos cincuenta aos luz ms cerca.

Dios mo murmur Arpe. Ochocientos! Hammersmith volvi a alzar la vista, su expresin curiosamente similar a la de un perro San Bernardo cuyo barrilito de coac se hubiese derramado.

No basta con eso? pregunt con voz spera y ronca. En nombre de Dios, pongmonos en marcha. Ella se est muriendo mientras nosotros estamos aqu plantados y enfrascados en una chchara intil!

Si no hay razonamientos, no habr salto dijo Arpe ptreo. Oestreicher le dirigi una peculiar mirada de reojo. En aquel momento Arpe sinti que todo el resquemor acumulado entre l y su primer oficial estaba a punto de estallar explosivamente, pero an as y todo estaba decidido a no ceder y no cedera.

Muy bien anunci con suavidad Hammersmith. La cosa es as. El Sol es una estrella variable. Con poqusimas excepciones, las pulsaciones no exceden de la total emisin media, la constante solar, en un mximo del dos por ciento. El perodo total es de 273 meses. Dentro de eso hay por lo menos unos sesenta y tres ciclos subordinados. Existe uno de 212 das. Otro dura slo una fraccin ms all de seis das y medio... olvid el perodo exacto, pero es 1/1250 del ciclo principal, por si quiere trabajar ese dato con Bessie, su cerebro electrnico.

Deduje algo por el estilo dijo Arpe. Pero qu bien nos hace a nosotros? Carecemos de tablas para...

Esos ciclos producen efectos prosigui Hammersmith. El ciclo de seis das y medio influencia fuertemente el tiempo meteorolgico en la Tierra, por ejemplo. Y el ciclo de 212 das queda reflejado individuo por individuo en la media del pulso humano.


Aja dijo Oestreicher. Ahora comprendo. Esto capitn, esto significa que nunca podremos perdernos! No mientras el sol sea detectable, podamos identificarle o no! Llevamos en la sangre el nico rayo que necesitamos!

S afirm Hammersmith. Eso ocurre. Es mejor tomar una medida de todos los puntos asequibles, puesto que un individuo puede hallarse demasiado excitado para dar una cifra justa. Yo mismo lo soy. Sera patentable?, me pregunto a veces. No, es ley de naturaleza, supongo; adems, resulta fcil infringir los derechos de patente, es lo mismo que patentar el afeitado... Pero es verdad, seor Oestreicher. Usted puede irse tan lejos como guste, pero el Sol permanece en la sangre. En realidad, jams abandona su patria.

Alz la cabeza y mir a Arpe con ojos hundidos y enrojecidos.

Podemos irnos ahora, por favor? dijo casi en un susurro. Y, capitn... si este retraso ha matado a Helen, ser usted el responsable ante m, aunque haya de perseguirle hasta la estrella ms pequea y remota que Dios haya hecho jams.

Arpe trag saliva.

Seor Stauffer orden, preparados para el salto.

A dnde, seor? dijo el segundo oficial. Volvemos a casa... o vamos a nuestro destino? All estaba el dilema.

Tras el siguiente salto el Flyaway II no valdra para el viaje espacial.

Si llegamos hasta Centauro, se quedaran atascados all; habran hecho el viaje completo que permita el sistema molecular del navo: Dos saltos.

Adems... su motor es ms importante que nada ms a bordo. Que los pasajeros vayan donde quieran ir por todos los medios factibles, pero si no les es posible, el Gobierno quiere que vuelva el motor... comprendido?

Contratamos con los pasajeros ir a Centauro dijo Arpe, sentndose ante el tablero de control del calculador electrnico. Ah es donde iremos.

Muy bien, seor contest Oestreicher. Eran las tres palabras ms bonitas que Arpe haba odo en su vida.

 

La muchacha negra, exquisita incluso en su inmvil y terrible coma, fue la primera en ser trasladada del navo al transbordador cohete que la conducira a tierra, Hammersmith la acompa, su rostro grande, distorsionado de angustia.

Entonces comenz la tarea de evacuar en masa a todos los dems.

Todos pasajeros y tripulantes del navo, llevaban ahora mscara.

Despus del salto a travs del denso rayo csmico primario que Arpe haba elegido, un ncleo listado que iba hacia Centauro, de todas maneras, el Flyaway II, filtraba aire como si estuviese construido de una materia no mucho mejor que gasa quirrgica.

Pareca un colador.

Oestreicher se volvi a Arpe y le tendi la mano.

Un gran invento, seor dijo el primer oficial. Puede cortarse el motor y conducirse rutinariamente despus de haberse colimado... pero en la patria no lo sabrn hasta que les llegue la noticia... por radio dentro de unos cuatro aos. Me alegro de haber viajado en la prueba inaugural.

Gracias, seor Oestreicher. No echar de menos la ruta de Marte?

Tambin van a necesitar capitanes interplanetarios aqu, seor hizo una pausa. Ser mejor que vaya en ayuda del seor Stauffer para la evacuacin.

De acuerdo. Gracias, seor Oestreicher.

Entonces se qued solo.

Tena intencin de ser el ltimo en abandonar el navo; despus de haber vivido con Oestreicher y el personal durante tanto tiempo, vea que las tradiciones no nacen de la nada.

Al cabo de un rato, sin embargo, la puerta de la estancia se abri violentamente y el doctor Hoyle entr.

Patrn, est usted emboscado. Ser mejor que salga.

No dijo Arpe con voz ronca, sin dejar de contemplar por la vidriera la llameante partida del transbordador hacia aquel planeta verde y pardo, muy parecido a la Tierra, excepto por las extraas formas de sus continentes, a casi dos mil kilmetros all abajo. Qu piensa usted, Hoyle? Tiene ella alguna posibilidad?

No lo s. Puede decirse que la cosa est a cara y cruz. Quiz. Wilson... era cirujano de navo en el Flyaway I la recoger en cuanto aterrice. No es ningn joven, pero cuando vinieron era un mdico experto y con un cirujano la edad no importa, sino la frecuencia con que opera. Pero, ha estado sin sentido muchsimo tiempo. Quiz quede un poco...

Se detuvo.

Siga dijo Arpe. Dgamelo sin miedo. S que estaba equivocado.

Sufri falta de oxgeno durante largo tiempo prosigui Hoyle sin mirar a Arpe. Puede ocurrir que cuando se recobre quede un poco torpe, mentalmente. Puede que no, tambin; no hay forma de predecir esas cosas. Pero hay algo seguro; nunca se atrever a volver de nuevo al espacio. Ni siquiera regresar a la Tierra. La siguiente ligera cada de la tensin del oxgeno la matar. Incluso he aconsejado que no vuele en aeroplano y Wilson est de acuerdo conmigo.

Arpe trag saliva.

Lo sabe Hammersmith?

S replic Hoyle, lo sabe. Pero se quedar con ella. La ama.

El transbordador en que viajaban el explorador, su prometida, la hija del capitn Willoughby, su Judy, y otras muchas personas, ya no era visible.

Con una opresin en el corazn, Arpe contempl cmo Centauro III giraba all abajo.

Aquel planeta era la puerta de salida hacia las estrellas... para todo el mundo excepto para Daryon y Helen Hammersmith. La puerta que se haba cerrado tras ellos cuando embarcaron en el transbordador ya no podra abrirse para conducirles a ningn lugar. Era slo la puerta de una prisin.

Pero tambin era, comprendi Arpe de pronto, una prisin que albergara a un gran maestro... no en humanidades, pero s de Humanidad. Arpe, que gozaba de libertad, no poda ensear tal cosa.

Era cierto que conoca la forma de hacer algo grande... por ejemplo, viajar hasta las estrellas. Era verdad que haba llevado a Celia Gospardi y a los dems donde quisieron ir. Era cierto que para su tripulacin haba llegado a ser una especie de hroe menor; y tambin era verdad que l el doctor Gordon Arpe, en algn tiempo recluso en su laboratorio, luego improvisado capitn de espacionaves, en escasas ocasiones hroe mezquino haba recibido un beso de despedida de una estrella de la 3-V.

Pero eso era agua pasada.

De ahora en adelante no le quedaba nada ms que hacer que sentarse y mirar cmo los dems perfeccionaban el motor Arpe; la brecha de cuatro aos para la comunicacin entre Centauro y la Tierra le tendra apartado de aquellos experimentos como si fuese un hombre del Cro-Magnon o Daryon Hammersmith. La prxima vez que Arpe viese a un fsico terrestre, no tendra ni la menor oportunidad de comprender una palabra de lo que aquel individuo dijera.

Esto era una prisin, tambin; una prisin que el capitn Gordon Arpe se haba creado l mismo y que luego arroj bien lejos la llave.

Me perdona, capitn?

Oh. Lo siento, doctor Hoyle. No me haba dado cuenta de que an estaba aqu Arpe mir abajo por ltima vez, al planeta verde y pardo y aspir una gran bocanada de aire. Digo slo As sea.

 

 

FIN

 

 

Ttulo original: Not Iron Bars.

Traduccin: F. Sesen.

Publicado en: Grupo galctico, Ediciones Vrtice, 1964.

Edicin digital: Umbriel.

Revisin: Watco Watson Codorniz.
